ES MOMENTO DE RESTABLECER LAS ENERGÍAS ANCESTRALES QUE NOS REPRESENTAN
Hemos de volver a establecer la
verdadera identidad, que nos representa a cada uno a la hora de actuar de
acuerdo con las verdaderas energías, que nos traen el sentirnos de nuevo
conectados con esas experiencias que nos brindan nuestros propios ancestros. Todos
y cada uno tenemos un legado que restablecer en la Tierra, y que nos hace
participes de esas verdaderas habilidades que nos representan. Si somos
participes de la realidad tridimensional de la que nos han hecho formar parte,
nos damos cuenta realmente de los procesos de inhabilitación, en los que hemos
sido inducidos para alejarnos realmente de esa intención sagrada, que existe en
esa versión de si mismos superior. Es momento de abrir de nuevo nuestros
corazones, y sentirnos originales.
Hemos estado inversos, en la proyección
de una realidad basada en una red de mentiras, que nos ha alejado de todo el
verdadero sentido del origen del cual formamos parte. A medida que estudiamos
la composición de sí mismos, desde una versión mas sutil o directamente mas
sagrada nos damos cuenta, de que despiertan en nuestras existencias imágenes, sensaciones
o hasta experiencias que nos brindan, la capacidad de conectar realmente con
quienes somos. Así mismo nos damos cuenta, de que todo adquiere una base mas
elevada con la que participar de nuevo en sentir, que las mismas energías que
nos rodean se manifiestan a través nuestro como por arte de magia.
Como sabemos existen vehículos o
cuerpos mas sutiles a nivel energético y atómico, que nos hacen participes a medida
que conectamos con estos, de sentir realmente esas energías que nos representan.
Durante toda la trayectoria que me hace participe hasta hoy, me doy cuenta
realmente de que no existe ni existió nunca separación entre, lo que soy como personalidad
y como alma ya que, tan solo Yo mismo bajo la influencia de mis emociones de
baja vibración, hacia rodar de forma circular mis propias energías. Esto nos
sucede a todos, ya que hasta que no elevamos nuestra vibración, (en muchas personas
elevar no simboliza, subir nuestro estado energético sino lo contrario), no
somos participes de ello.
Dejarme que os exponga sobre
esto, ya que puede generar una sensación de alejarnos de la verdadera impresión
que nos ha generado, este vivir en la tercera dimensión. Resulta que la misma
espiritualidad nos hace participes, de que tenemos que elevar nuestra propia vibración
cuando en realidad y es esencial para cada uno, (¿ni siquiera sabemos la vibración
en la que nos encontramos?) esto genera indudablemente, una distorsión de tal
magnitud en nosotros que lo único que hace es hacernos vibrar, en desarmonía con
esa vibración a la que nos queremos unir. Hemos de ser participes de que somos
parte de la vibración del planeta.
Y si somos parte de esta, que
mejor que adentrarnos en encontrarnos así mismos para restablecer todas esas energías,
y generar una mayor resonancia hacia el exterior. Es ahí donde empieza de nuevo,
ese sentirnos en conexión con nuestros ancestros de los cuales tenemos mucho
que aplicar, en nuestras existencias como humanos. El mayor don que Dios nos entregó
ha sido el de recordar y con recordad os hago participes de revivir de nuevo
esas hermosas ceremonias que nos hacían participes, de restablecer en nosotros
todas esas energías que configuraban no tan solo nuestro poder, sino la alineación
con el planeta y de este a las constelaciones a la que pertenecíamos.
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